Quién soy

En el 2012, después de haber pasado página a una etapa laboral que ya no daba más de sí, decido seguir a mi corazón y me embarco en una de las más grandes experiencias de mi vida, abrir mi propia librería y papelería.

Los meses previos a la inauguración fueron muy intensos, caminando por un sendero sinuoso hasta los rincones más profundos de mi alma, indagando no solo en mis pasiones y afectos, si no también en la búsqueda de todo aquello que quería alejar de mi vida. Fueron bonitos momentos de conversación no solo con los míos, si no también conmigo y todas mis posibilidades. Pero cuando escuchas lo que tu corazón te dicta, cuando encuentras lo que realmente te apasiona y te hace perder la noción del tiempo, es entonces cuando todo se torna sencillo y enseguida encontré el camino.

Desde niña mi gran pasión fue leer y escribir. Me quedaba absorta horas y horas entre las páginas de mis libros

Afición que adquirí gracias a la gran colección de ejemplares que mis padres tenían en el salón de su casa como mero elemento estético de decoración y no cómo un fin en sí mismo. Leía y después de leer las aventuras de otros, me imbuía entre mis cuadernos y utensilios de escritura para plasmar mi propia historia, novelando en mi más íntimo diario mis experiencias del día a día. Y ambas pasiones, las cuales nunca me han dejado de la mano, tomaron fuerza en mí y me dieron la determinación necesaria para emprender este bonito proyecto.

Librería Siglo de Oro

La idea estaba en marcha, pero no podía pensar en una papelería al uso, llena de enseres básicos de escritura y poco más, salpimentada con unos cuantos libros de actualidad y algún que otro cuento que adornase la realidad. No, esa no era mi intención ni tan siquiera en los principios de los principios. Cuando mi amiga comenzó a diseñar el logotipo de la tienda, recuerdo que me preguntó qué productos iba a tener, cómo iban a ser, cuál iba a ser el resultado final del espacio que iba a ofrecer a los demás y otras muchas preguntas que la dieron pistas decisivas para su diseño, y sin pensarlo dos veces la contesté: “no va a ser una papelería y librería normal, va a ser una papelería y librería con glamour”. Y cuál fue mi sorpresa que a los pocos días recibí aquel archivo adjunto en mi correo con el logotipo de la empresa ahí quedaba reflejada esa impresión que ella captó tan poderosamente: “Librería papelería con glamour”.

Librería Siglo de Oro

Y es que desde el comienzo me he rodeado de productos de calidad, bonitos y originales que hacen la vida más bonita a todos aquellos que los adquieren.

Tampoco pueden faltar los libros más novedosos, pero sobre todo, aquellos que están cargados de valores y enseñanzas que nos ayudan a hacer de este lugar tan bello en el que habitamos un lugar mejor en el que vivir.

Amo cuidar el producto, pero tan importante como la selección del mismo, es ese momento en el que recibimos el paquete. Siempre me imagino a esa persona a la que queremos sorprender con el precioso envoltorio entre sus manos, dejando durante unos instantes que su imaginación vuele antes de desvelar el verdadero contenido que esos papeles tan bellos ocultan, por eso mimar el exterior es tan importante como el interior, porque cada momento tiene su relevancia. Papeles preciosos para que el resultado final de ese regalo con el que tanto queremos agradar sea un lujo para los sentidos. Cajas que se decoran y personalizan a mano para sorprender a los que amamos. Nada queda suelto al azar.

Y varios años después, aquí sigo con la placentera sensación de estar jugando y no trabajando, dedicándome en cuerpo y alma a mi firme propósito de hacer llegar con la mejor de las presentaciones las lecturas más exquisitas a grandes y pequeños, pero también esa papelería bonita que nos haga disfrutar de los pequeños detalles, que al fin y al cabo son los que engrandecen la vida.